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domingo, 21 de marzo de 2021

La presa de Mala - Ama, ríe, vive

 

En el barranco del Palomo, sobre el pequeño pueblo de Mala, se levanta la presa de Mala, una de las más descomunales construcciones de Lanzarote de los años setenta.

 

La escasez de agua en Lanzarote, debido a la falta de lluvias y la ausencia de ríos y lagos, ha formado parte de la historia conejera.

En 1958 un grupo de agricultores presentaron a las autoridades el proyecto de una presa para crear reservas de agua y ser usadas en sus riegos. La idea no cayó en el olvido pero tardaría casi dos décadas en ver la luz.

La presa se edificó en 1979, con una superficie de 0,68 hectáreas. Su coste fue de más de 60 millones de pesetas.

 

Desgraciadamente esta obra de infraestructura no dio resultado. El primer año después de su finalización, que fue especialmente lluvioso en Lanzarote, comprobaron que el agua que se acumulaba en la presa se iba filtrando barranco abajo hasta detenerse en el charco de La Laja. La presa tuvo problemas de impermeabilidad desde el primer momento debido a la negligencia de los estudios de porosidad. Así mismo, la orografía de Lanzarote no es la más propicia para semejante obra.

 




En estos momentos, si acaso en ocasiones hay fuertes lluvias en la isla, es posible ver agua en el embalse hasta que esta vaya desapareciendo por las filtraciones.

En el fondo, en el mismo lugar donde debería de haber agua embalsamada, encontramos una planta denominada “tabaco del moro” (Nicotiana glauca), que es una planta no autóctona de las islas y que fue introducida con una propagación muy rápida.

 

En el muro de la presa hay un gran grafiti con un mensaje que dice: “Ama, ríe, vive”. Este mensaje se puede leer a varios kilómetros de distancia y se ha convertido en símbolo.

El lugar es utilizado por decenas de prácticas deportivas como el Ala Delta y Parapente.

Desgraciadamente, las instalaciones se encuentran actualmente en un estado lamentable y muy peligroso.

 

©Mario M. Relaño 2021

sábado, 20 de marzo de 2021

La Catedral de Lanzarote

 

Hoy madrugamos para visitar la Cueva Catedral, un lugar muy escondido en el Barranco del Palomo, cerca del pueblo de Mala.

 

Decidimos hacer todo el trayecto caminando, por lo que dejamos el coche en  Mala, pasada la Ermita de Las Mercedes. Ascendemos dirección a la presa de Mala por un camino arenoso y nos lleva aproximadamente media hora de subida. Una vez allí continuamos el camino de ascenso hasta un grupo de casas llamadas “el Rincón de la Moza”, rodeado de paisaje verde y flores amarillas “dientes de león”. Según ascendemos, a nuestra espalda la vista de la costa de Mala es espectacular.

Cuando llegamos a la finca Rincón de la Moza, dudamos si tomar el camino más corto. Finalmente, a pesar de que vemos a gente siguiendo el camino indicado, decidimos atravesar la montaña, campo a través, que a pesar de ser más corto es bastante más empinado.

Llegamos finalmente a la Cueva Catedral.

 

La cueva es sencillamente espectacular, y según vas entrando, tu boca se abre más de la impresión.

Se trata de una espaciosa cueva con suelo de arena, de más de 10 metros de altura y 20 metros de ancho. Dentro de la cueva se ven diferentes galerías y altas columnas.

La Catedral es una de las cuevas más grandes de la zona y tiene un gran interés geomorfológico.

 




Una de las cosas más interesantes de ver esta cueva es que, debido a su difícil ascenso y lo escondido de su boca, apenas te encuentras visitantes.

 

La bajada hasta el pueblo de Mala lo realizamos en 45 minutos, no sin antes socorrer a un motorista que volcó su moto y a una conductora que pinchó la rueda del coche, tratando de subir el camino que lleva a la presa de Mala.


domingo, 7 de marzo de 2021

La Batería del Río como defensa de Lanzarote

 

Hoy nos vamos a la parte más norte de la isla de Lanzarote, en las inmediaciones del Mirador del Río, porque queremos conocer de primera mano la Batería del Río, conocida así por el brazo de mar que separan las islas de Lanzarote y La Graciosa.

 

La Batería del Río era un grupo de fortines que se construyeron a finales del siglo XIX en el norte de la isla de Lanzarote, en previsión de un posible ataque de Estados Unidos durante de la Guerra de Cuba o que los estadounidenses se intentasen apoderar de las Islas Canarias. El motivo fueron las revueltas de la  provincia española de Cuba entre el Gobierno y grupos independentistas cubanos y que concluyó con la derrota frente a Estados Unidos en 1898.

 

Más tarde, tras el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, estas defensas fueron ampliadas ante el temor de que los británicos tomaran las islas (parece que estaba entre sus planes) si acaso los españoles ocupaban el polémico Peñón de Gibraltar. A Lanzarote enviaron la 5ª Batería de Campaña del Regimiento de Artillería Mixto nº 8, formado por la Batería del Río y la 7ª Batería de Campaña. La defensa en la Batería del Río estaba formada cuatro obuses Ordóñez de 210 mm de 1885 además de otro material. Pero parte de este material era demasiado antiguo y cuando en 1940 por primera vez se dispararon en la Batería de Río tres de ellas sufrieron desperfectos.

Se cuenta que Lanzarote nunca estuvo mejor protegida tras la época de castillos para proteger a la isla de los piratas.

 

En 1945, tras acabar la Segunda Guerra Mundial, la munición almacenada en la isla fue llevada a Gran Canaria y las defensas abandonadas.

Aprovechando la vieja Batería del Río, en 1973 se inauguró un mirador creado por César Manrique y que ofrece las mejores vistas desde Lanzarote al archipiélago chinijo.

 




Hoy en día se pueden ver todos estos  restos al lado del Mirador del Río.

 

©Mario M. Relaño